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Dia 16

   

    Que hay de nuevo viejo, me estoy aficionando a esto de hablar solo, aún sigo cuerdo no sé si se me nota, tengo todas las partes de mi cuerpo en su sitio, y ahora mismo nada, nada, nada me haría mas feliz que un pastelito rosa. Como solo quedaba uno se lo he di a la Sra. Merry para que se lo comieran los niños. Que cosas, intentando salvar el mundo con un pastelito rosa.

    Marshal y yo trazamos un plan, saldremos mañana a media noche, iremos juntos, será lo mejor. El necesita medicinas para su padre y yo quiero saber como está mi amigo Agustin. Voy a tumbarme en el sillón para descansar los pies, necesito reponer fuerzas la cabeza me va a explotar.
Ahora que los niños están durmiendo aprovechamos para hablar, por un momento pensé que alguien del grupo podría explicarme que diablos estaba sucediendo pero enseguida entendí que nadie sabía más de lo que ya sabíamos todos, el Sr. Billy nos contó que la primera noche cuando empezó todo  no podía dormir, se desveló mientras la Sra. Meri dormía a pata suelta.

    Eran cerca de las 02:00 de la mañana cuando salió a su balcón para respirar un poco de aire fresco, se apoyó en la barandilla mientras miraba las estrella podía escuchar como cantaba un tipo medio borracho unos metros más alla de su portal. el Sr Billy nos dijo que el tipo parecía muy contento, al parecer no paraba de repetir el estribillo de la misma canción todo el rato.

    El sr Billy estaba apunto de entrar de nuevo en su casa cuando de repente escuchó las voces de varios individuos un tanto extraños, dice que caminaban desorientados, al parecer el canturreo de aquel chalado llamó la atención de aquellos tipos, que caminaron en su dirección muy lentamente hasta llegar a él, se pararon justo delante suya sin mencionar ni una sola palabra, todos tenían heridas profundas en la cara y en otras partes del cuerpo, a uno de ellos le faltaba la pierna derecha andaba sin muletas medio arrastrando los pies, menudos chalados. El Sr Billy se temía lo peor.

    Aquel hombre solitario que cantaba sentado en el portal, dejó de balbucear aquella canción y se levantó como pudo mientras se dirigía a los tipos que aún permanecían frente a él, y sin casi  pestañear ni pronunciar una sola palabra, le propino un golpe con todas sus fuerzas al más alto de los tres, le dio fuertisimo, un gancho propio de un boxeador que de poco le sirvio, el tipo extraño apenas se inmuto. Al Sr. Billy se le cambió la cara mientras nos contaba lo que había visto con sus propios ojos. Al no mostrar ningun signo de dolor, el hombre solitario siguió golpeandolo enfurecido cuando por sorpresa aquel tipo que parecia no inmutarse se avalanzó sobre él, cogiendolo de la cabeza mientras seguia recibiendo los golpes del hombre solitario, le mordió, le pegó un mordisco en la frente que le saco un pedazo de carne.

    El Sr Billy casi se desmaya por el baño de sangre, parecia una escena sacada de una pelicula gore, mientras seguia dandole golpes aquel tipo se lo estaba comiendo, seguia dandole mordiscos por toda la cabeza y ya no era un uno contra uno, los otros dos tipos se unieron al festival de sangre. El hombre cayó al suelo mientras aquellos tres seres moribundos se lo comian.

    Ufff.... el Sr Blly casi se caga encima, su cara de susto lo decía todo. Siguió contandonos lo sucedido mientras podíamos ver como caían las lagrimas de impotencia de sus ojos al no poder ayudar a aquel pobre hombre. Intentó llamar a la policía desde su teléfono pero no daba señal, parecía que no había línea. También llamó desde su móvil pero nada, al no saber que hacer, despertó a su mujer la Sra Merry y le contó lo que había pasado pero sin entrar en detalles para que no se altere, los dos salieron con lo puesto para avisar a los demás vecinos pero todos estaban durmiendo, ya era tarde, serían las 2:30 de la mañana mas o menos.

    Volvieron a su casa para pensar en algo, el Sr Billy salió al balcón para ver si aquellos tres pirados aún seguían en el portal. Y sí, aún se estaban comiendo al pobre hombre que poco quedaba ya de él. El matrimonio se encerró en su casa, apagaron todas las luces y esperaron que viniera su hijo, que quedaron en venir, para almorzar al día siguiente en familia.

    Suerte que Marshall fué a buscarlos a primera hora de la mañana. Llegó con su novia Samanta, sus tios Muller y Pedro y sus dos hijos, Sam y Sara. Se quedaron alli hasta que decidieron salir a buscar ayuda.