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Dia 14



     La aguja del reloj marca las 02:00 de la mañana. Me duele un poco la cabeza pero paso de tomarme una aspirina, soy muy así, no me gustan los medicamentos, recurro a ellos cuando la cosa se pone fea de verdad, un dolor de esos es muy natural y más cuando tienes tantas cosas dando vuelta a tu cabeza, espero que al menos sea pasajero. Me pregunto si habrá alguna vacuna contra este virus, sin una cura el mundo esta perdido, no quiero saber más.

     Supongo que el país entero ahora mismo es una ratonera sin salida y las fronteras estarán cerradas para mantener a los infectados en cuarentena, y que pasa con las personas que estamos sanas y que aun seguimos con vida, nos van a dejar aquí o ¿qué pasa?, ni de coña vamos, no me voy a quedar en mi casa esperando una respuesta que creo que nunca llegará. Si la situación empeora quiero estar bien lejos de todo esto, habrá algún sitio donde el virus no haya llegado aún, quizás alguna isla pequeña, no se.

     Me gustaría buscar a mi familia y llevarlos conmigo, eso seguro. Llevo días pensando en un plan para ir al puerto a buscar una embarcación pero primero necesito provisiones, quedarse en Barcelona no es buena idea, ya se que todo esto suena a locura pero tengo que probar, el aeropuerto no es una opción lo descarté desde el minuto uno.

     Todavía me pregunto el porque no podía pasar todo esto estando yo en Tenerife con mi familia. Así me pillaba con ellos, joder, todo hubiese sido más fácil, estoy seguro.

     Mi infancia fué como la de cualquier otro niño aunque las cosas cambiaron cuando mis padres se separaron. Por aquel entonces tenía todo lo que un niño podría desear, y de buenas a primeras tuve que madurar muy deprisa, todo cambió, tengo un hermano pequeño, ocho años menor que yo, al que tenía que cuidar. También tenia que ayudar a mi madre con las tareas domésticas. Pasé de tenerlo todo a tener lo justo. Y todo de la noche a la mañana. Pero tampoco me puedo quejar, aún sigo aquí. Dejé los estudios y empecé a trabajar para ayudar en mi casa cuando tenía dieciseis años, mi madre encontró un nuevo amor y yo me independice antes de cumplir los dieciocho. Ya lo se, corrí demasiado, aunque para mi es más simple todavía, yo solo llevo el ritmo de la vida que me ha tocado vivir.

     Llevo dos años viviendo en Barcelona pero casi no salgo, trabajo todo el día, es verdad que conozco bastante la ciudad pero tardaría décadas en moverme igual que lo haría en mi tierra, estoy a 3.000 kilómetros de mi casa, cualquiera que se ponga en mi piel entendería cuales son mis sentimientos ahora mismo.

     Tengo muchas dudas, no se muy bien que hacer, sigo muy indeciso. La familia Jiménez sigue en mi casa, la Sra. Muller perdió los papeles hace un momento, está en estado de shock. El Sr. Billy intenta mantener la calma transmitiendo serenidad con sus palabras, los niños están muy asustados, Le he dicho a la Sra. Merry, que podía ir con ellos a mi habitación, allí estarán más tranquilos.

     Marshal, el hijo del Sr Billy esta muy nervioso y no para de andar de un lado para otro mirando por la ventana, esta muy asustado, su prometida Samanta, esta hablando con el mientras se abrazan, se ve que se quieren muchísimo, al parecer tenía planes de boda para este verano, el Sr Billy me contó que su hijo y su novia había elegido Canarias para celebrar la luna de miel, ya sabes, en Barcelona el calor es mas humedo y los dias de bochorno agobian.

      Mi yo poeta:
Que bonita es la vida,
que bonito es el amor
yo quisiera tiener alas
para volar como una avión

que bonita es la vida
que bonita la razón
malditos podridos
quieren comerse mi corazón.

Nota: Voy hacerme vegetariano

Mi cuerpo es un saco de nervios y la cabeza no para de darme vueltas, no sé que pasará mañana pero hoy, no me siento con ganas de seguir escribiendo.