Son la 13:45, estoy en mi casa con el grupo que me encontré huyendo de los infectados, estamos hablando de cómo llegaron aquí, otros discuten en el salón mientras los niños comen algo en la cocina. En el grupo son un total de siete personas, todos de la misma familia.
Esta el Sr. Billy y su mujer la Sra. Mery, su hermana la Sra. Muller y cuñada del Sr. Billy, su hijo Sam un niño de 9 años y Sara, su hermana pequeña de 6 años, Marshal el hijo de el Sr Billy y la Sra. Merry y Samanta la novia, prometida de Marshal.
El reloj marca las 15:33, los niños están durmiendo la siesta, les he dejado mi habitación para que estén más cómodos, deben de haberlo pasado mal, los demás estamos pensando en un plan. Hace un momento la Sra. Merry se ha derrumbado y su marido el Sr. Billy la abrazó mientras la consolaba como podía, todos los miembros de la familia se abrazaron haciendo piña entre lagrimas y llantos de dolor, al parecer, faltaban otros familiares de los que hacía día que no sabían nada, quizás no corrieron tanta suerte.
Eso me hacía recordar que yo también tengo familia y que son los más importante para mi, que haría yo sin mi hermano y mi madre. Solo en pensar que les haya pasado algo me vengo abajo, prefiero ser positivo, quizás el brote aún no ha llegado a Canarias.
Dios mío, esto es una pesadilla, me pregunto si el ejercito va a hacer algo o si aún tenemos un ejercito militar que nos defienda, me gustaría saber más sobre los efectos del virus, cuales son los síntomas de la infección y sus fuentes de contagio. Esas cosas parecen enfermar de la misma manera, primero viene la fiebre alta con delirios, los temblores y los vomitos, mas tarde empiezan a salirles unas manchas oscuras por todo el cuerpo, como de carne putrefacta.
Los primeros indicios indican que el virus no se contagia a través del aire, creo que los infectados habían sido mordidos antes de convertirse, si, estoy seguro, enfermaban en cuestión de segundo y enloquecían, todos presentaban los mismos síntomas, es un hecho.
Recuerdo que Fabiola mi vecina cañón de abajo, parecía estar bien de salud y de buenas a primeras, comenzó a vomitar, no tenía buena cara, sudaba por todo el cuerpo y no paraba de temblar, y que decir de esas manchas oscuras en el pecho y la espalda, eran como moratones de sangre cuajada, son iguales que las manchas que le vi a la Sra. Elena, eso es, exacto.
No se por cuanto tiempo, pero si quiero sobrevivir tengo que estar preparado parla anticiparme sea cual sea la situación.